Por la PROTECCIÓN al menor, SPACES limpios

 
 
 
Actualizado el 29/8/09 a las 14:25      
 Hasta pronto.
Para atacar a la gente antes hay que saber de que se habla, hasta el mismo gorro ya. Nos vemos…
 
   
 
Vosotras las familiares,
inevitables, golosas,
vosotras moscas vulgares
me evocáis todas las cosas.

¡Oh viejas moscas voraces
como abejas en abril,
viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!

Moscas de todas las horas,
de infancia y adolescencia,
de mi juventud dorada,
de esta segunda inocencia
quedando creer en nada,
en nada.

Moscas del primer hastío
en el salón familiar,
las claras noches de estío
en que yo empecé a soñar.

Y en la aborrecida escuela
raudas moscas divertidas,
perseguidas, perseguidas,
por amor de lo que vuela.

Yo sé que os habéis posado
sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.

Inevitables golosas,
que ni labráis como abejas
ni brilláis cual mariposas,
pequeñitas, revoltosas,
vosotras amigas viejas,
me evocáis todas las cosas.

 
 
Nota:
Gracias por todo a la buena gente, y suerte -el blog seguirá abierto
hasta nueva orden, toda la información a vuestra disposición-Menos
denunciar y más disfrutar.
 
Al partir…Un beso y una flor <–clic
 
 
*****************
 
30 de agosto de 2009 – 03.10 hs. AM
 
Esta otra se despide para siempre con un cuento
 
 

El
famoso Conde Lucanor cuenta la historia de un anciano que regresa del
mercado con su joven nieto llevando su mula cargada con la compra.
A poco de andar dos hombres pasan a su lado y uno comenta con el otro:
- Que idiotas esos dos, van caminando en lugar de turnarse para montar la mula.
El joven le hizo notar al abuelo el comentario y diciendo que les asistía razón, montó en las ancas del animal.
Otros dos hombres pasaron a su lado. Uno dijo:
- Habrase visto, el viejo caminando a sus años y el otro con toda su juventud sentado en la mula.
El joven le dijo al abuelo que los hombres tenían razón y le invitó a cambiar lugares.
Un carruaje se cruzó con el grupo y desde el pescante uno le gritó al anciano:
-
No le da vergüenza, aprovecharse así de su nieto. Usted de lo más
cómodo allí sentado y el pobre muchachito caminando como un esclavo.
El joven por tercera vez pensó que los hombres tenían razón y le sugirió al abuelo que los dos montaran la mula. Y lo hicieron.
No paso mucho tiempo antes de que escucharan a los granjeros al costado del camino diciendo:
- Salvajes! Pobre animal. No era suficiente con cargarlo con la compra…

Ahora fue el abuelo el que habló y le dijo al nieto:
-
Ojala aprendas esto que hoy la vida te ha mostrado. Es imposible
conformar a todos. Hagas lo que hagas siempre habrá quienes te
critiquen.

 

 

 

Un abrazo fortísimo y mucha suerte a los que se quedan,

mi saldo es positivo, muy positivo. A pesar de los agravios acumulados

 en estos años, me llevo más de un tesoro…

¡¡¡Gracias, muchas Gracias!!!

 

 

 

 

 Vale la pena insistir, crear, reintentar, reempezar, construir y compartir.

Vale la pena vivir, pero en "PAZ"

 
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